El Toque Eutónico al Bebé es una secuencia de toques realizados por el adulto en contacto conciente con uno mismo y con el bebé. Este encuentro de amor, contacto y contención puede ser hecho por la madre, el padre o el adulto sustituto ya sea familiar o profesionales que asisten a bebés hospitalizados. Además de incrementar el contacto, sirve para que el bebé pueda tener las siguientes vivencias: sentirse contenido y sostenido, aflojar tensiones, sentir sus articulaciones y posibilidades de movimiento, sentir su piel vivenciando un equilibrio psicofísico, regularizar el movimiento intestinal.
Es importante que la persona que desee tocar a un bebé tenga conciencia y conocimiento de que se va a poner en contacto con un ser absolutamente dependiente y que necesita de la asistencia del adulto para satisfacer las necesidades básicas para la supervivencia y el crecimiento saludable. Las mismas están relacionadas al alimento, a la higiene y al sostén afectivo.
En el mundo occidental no existe la cultura de la contención al bebé a través del toque contenedor, por eso lo que en otras latitudes se transmite de madres a hijos mediante la vivencia, nosotros debemos aprenderlo y facilitar, con este aprendizaje, la humanización de la especie humana, enseñar el sentimiento amoroso, no desde la palabra sino mediante la vivencia del toque.
El toque eutónico al bebé (realizado con el grado de presión necesaria para sentir su piel, favoreciendo la movilidad de sus articulaciones, observando cómo la sutileza del toque modifica la tensión en las partes blandas, estando atentos a no invadirlo y a contenerlo) propicia el fortalecimiento del YO del pequeño.
Para realizar este encuentro de contacto con el bebé, el adulto tiene que observar cuál es el momento más adecuado para hacerlo, ya que es imprescindible la participación del bebé que debe recibir el toque amoroso y respetuoso a través de las manos, la voz y la mirada de sus padres o del adulto a cargo. Si ellos están fatigados o alterados y si el bebé tiene hambre o sueño se debe postergar la tarea. La misma debe ser un encuentro placentero, de juego entre los adultos y el bebé.
Es importante no realizar el toque en forma mecánica y que antes de encararlo el responsable se encuentre equilibrado y ordenado para facilitar al bebé el aprendizaje de esos estados a través de un toque sereno.
Basado en el método de la eutonista Frida Kaplan.
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